Por Laura Robles

La PNL como herramienta para lograr una mejor comunicación

PNL
Comunicación
Congruencia
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La Programación Neurolingüística es un modelo que apuesta, sobre todo, a la congruencia entre lo que somos, lo que hacemos y lo que expresamos. Sin embargo, lograr esto no es fácil: es fruto de un arduo trabajo diario.

Comunicamos todo el tiempo, queramos o no

No existe el no comunicar. El silencio comunica, la postura comunica, el tiempo que tardás en contestar un mensaje comunica. La pregunta nunca es si estamos comunicando algo, sino qué estamos comunicando sin habernos dado cuenta.

De ahí sale uno de los principios más útiles y más incómodos de la PNL: el significado de tu comunicación es la respuesta que obtenés. No lo que quisiste decir. No lo que creés que dijiste. Lo que el otro hizo con eso.

Incómodo porque te saca la excusa favorita —pero yo no dije eso— y útil porque te devuelve el control: si la respuesta no es la que buscabas, podés cambiar lo que hacés.

Congruencia: cuando las tres cosas dicen lo mismo

Decimos con las palabras, con el tono y con el cuerpo. Cuando los tres canales dicen lo mismo, el mensaje llega limpio. Cuando no, el otro se queda con el que menos controlás, que casi nunca es el de las palabras.

Un “estoy bien” dicho mirando al piso no se escucha como información: se escucha como una puerta que se cierra. Nadie necesita formación en PNL para detectarlo; lo detectamos todos, todo el tiempo, aunque no sepamos nombrar qué nos hizo ruido.

Por eso la congruencia no es una técnica de comunicación. Es el trabajo previo: alinear lo que pensás, lo que sentís y lo que estás por decir. Lo demás viene bastante solo.

Rapport: entrar en el mundo del otro

Antes de que alguien acepte ir a algún lado con vos, necesita sentir que estás donde está. Eso es el rapport, y se construye con cosas mínimas: el ritmo al hablar, el volumen, el tipo de palabras que la otra persona usa.

No se trata de imitar —eso se nota y molesta—, sino de acompañar antes de conducir. Primero acompañás el estado en el que la persona está; después, si hay sintonía, podés proponer otro. El orden importa: al revés no funciona.

Escuchar lo que el lenguaje deja afuera

Cuando alguien dice “nunca me escuchan”, está resumiendo. En ese resumen hay cosas que se perdieron: quién, cuándo, en qué situación. La PNL propone recuperarlas con preguntas simples y precisas:

No son preguntas para ganar una discusión. Son preguntas para que la persona vuelva a tener delante la experiencia concreta de la que sacó esa conclusión, que casi siempre es más chica y más manejable que la conclusión misma.

El trabajo diario

Nada de esto se instala en un curso. La congruencia se pierde cada vez que estamos apurados, cansados o a la defensiva, y hay que volver a construirla. La buena noticia es que son pocas cosas, y que se practican en conversaciones que ya estás teniendo igual.

Y como todo esto ocurre en una conversación, funciona perfectamente bien por videollamada: lo que hace falta es atención y preguntas precisas, y eso viaja sin problema.

Para seguir

Lo que leíste acá se trabaja en una sesión individual por videollamada.

Oficina abierta con sillas y mesas de trabajo
Equipo de trabajo reunido alrededor de una mesa
Personas trabajando juntas frente a una computadora
Reunión de equipo en una oficina moderna
Escritorio compartido en una oficina luminosa
Puestos de trabajo vacíos junto a una ventana
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¿Qué es la PNL?

La Programación Neurolingüística (PNL) es una tecnología de comunicación que estudia la experiencia subjetiva de los seres humanos. Cada persona vive, experimenta y analiza la realidad desde su propia experiencia, y supone que esa imagen es la realidad.

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